El Arrepentimiento - "Teshuvah"

En el presente tema hablaremos con referencia al “ARREPENTIMIRNTO”, a ése arrepentimiento con el que es preparado el creyente por el Rúaj HaQódesh, para recibir la redención en nuestro Adón Yehoshúa HaMashíaj.

La humanidad vive un arrepentimiento en el que se reconoce el pecado, lo confiesa y se arrepiente...pero, vuelve a caer en el mismo pecado porque es un arrepentimiento humano y emocional en el que no se puede llegar a la redención en la sangre de nuestro Adón Yehoshúa HaMashíaj.

"En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 
2 y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado"

Las primeras palabras que pronunció Juan el Bautista al iniciar su ministerio fueron: “ARREPENTIOS”, estas mismas palabras pronunció Yehoshúa al iniciar su ministerio (Mt.4:17).

Esto nos enseña que el “ARREPENTIMIENTO” es lo primero que se manifiesta en todo verdadero creyente.

Este “ARREPENTIMIENTO” es:

1. Un reconocimiento del pecado que nos ha llevado a vivir apartados de nuestro Creador y Padre Eterno.
2. Un deseo ardiente por alcanzar una nueva vida con entrega total a la voluntad de nuestro Padre Celestial.   

Este “ARREPENTIMIENTO” se manifiesta con una genuina voluntad de hacer cambios en:

a. Actitud.
b. Modo de pensar.
c. Nuevo plan de vida. 

Habiendo recibido el don de la Fidelidad, el creyente tiene la más firme convicción y esperanza que el poder de Elohim obra en él, para nunca más volver a caer en aquello de lo que se ha arrepentido, esto es: el pecado.

“Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición,   fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. 
18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad”

No nos hemos acercado a una Ley escrita en tablas de piedra las cuales la humanidad es incapaz de cumplir.

No nos hemos acercado a una heredad terrenal, sino a la celestial:

“Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
23 a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”

Nos hemos acercado “a la ciudad del Dios vivo, la nueva Jerusalén”, a Yehoshúa HaMashíaj “el mediador del nuevo pacto”, a la sangre que Él derramo para redimir y rescatar al creyente que ha sido fiel al llamado de Elohim. 

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,  
15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”

Según el diccionario Strong el significado de la palabra evangelio es: “BUEN MENSAJE”.

El mensaje del Reino de Hashem limpio y puro, y no el mensaje superficial y emocional que predica el hombre ocultando el poder de Elohim que obra la “Fidelidad” en su pueblo escogido por gracia.

“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,  
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,  para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”

“Los pecados pasados” Si, no dice presentes ni futuros, el Rúaj HaQódesh guía al “ARREPENTIMIENTO” al creyente y, obra en el arrepentido una nueva vida en su espíritu que estaba muerto a causa del pecado:

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”
"Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.  
15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.  
17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor"

El Cordero que fue inmolado, en su muerte llevo nuestro cuerpo de pecado dándonos libertad, quitando la naturaleza pecaminosa (en hebreo es: Yetzer hará), es decir, el poder del pecado que domina la naturaleza humana y que empuja constantemente a la violación de las Leyes y mandamientos de Hashem.

 Ha nacido una nueva criatura con la naturaleza del Padre Celestial, santa, pura y perfecta.

No hay una base bíblica para quienes dicen que no se puede dejar el pecado mientras se esté en este mundo, y quien está convencido de ello, no ha conocido a Dios, no ha recibido sabiduría y entendimiento en la verdad de Su Palabra. Esa es una doctrina maligna puesta por el adversario de la verdad, para que no se conozca el verdadero Evangelio y el poder que guía al pueblo de Elohim en “Fidelidad”, a una nueva vida de amor, paz y gozo con ese poder celestial que obra en los verdaderos creyentes que han nacido de nuevo con la naturaleza del Padre Eterno. 

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.  
5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo”

El maligno no tiene potestad en los redimidos porque han sido apartados y sellados con la poderosa sangre del pacto eterno.

“Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.  
14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”
“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.  
25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo”

Según el diccionario Strong la palabra ayo, figurativamente es: Tutor (pedagogo).

Quien ha recibido el don de la “Fidelidad” ya no está bajo la pedagogía de un tutor, de un maestro terrenal, sino del maestro celestial y divino.

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.  
8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen

¿Hay salvación para quienes no se arrepintieron verdaderamente y vivieron convencidos que el pecado no se puede dejar hasta la muerte?

Según las Sagradas Escrituras, la respuesta es: “NO”, porque Yehoshúa HaMashíaj “vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”, no dice solamente para todos, dice: “para todos los que le obedecen”.  

Hay una condición específica e ineludible que es el don de la “Fidelidad”.

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”

En el próximo tema veremos a través de la Sagradas Escrituras, como la humanidad en su propio entendimiento ha cambiado el sentido real de la gracia de Hashem.