Condición original del hombre, "muerte por el pecado"

Apartados y destituidos de la Gloria de Hashem

"Tomó, pues, Hashem Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Hashem Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comiere, ciertamente morirás".

A través de este mandamiento Hashem manifiesta el castigo que sufrirían por el incumplimiento a Su mandamiento.

"Vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella".

De esta forma se transgredió el mandamiento de Hashem, dejando como herencia el fruto del pecado, fruto atractivo a los ojos de nuestra naturaleza corrompida por la inclinación al mal (Yétzer Hara).

La Transgresión a las Leyes, estatutos y mandamientos de Hashem es el pecado, en Ro.6:23 “Porque la paga del pecado es muerte”, la muerte a la que hace referencia las Sagradas Escrituras no es la del cuerpo físico del ser humano.

Gn.1:26a “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” al haber sido creados a “imagen, conforme a la semejanza” de Hashem, la vida que Él le ha dado al ser humano es eterna así como Él es,

Esta muerte es la separación, el no estar ante su presencia, la pérdida de los privilegios y favores de Elohim. Adán al transgredir el mandamiento de Hashem cometió pecado y fue echado fuera del huerto de Edén:

“Y lo sacó Hashem del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”.

El pecado nos ha separado de la naturaleza divina, santa y pura que recibimos de nuestro Padre celestial. Por gracia, misericordia y amor, Elohim obra un nuevo nacimiento quitando la naturaleza inclinada al pecado (Yetzer hará, es decir, el poder del pecado que domina la naturaleza humana y que empuja constantemente a la violación de las Leyes y mandamientos de Hashem), para volver a recibir la naturaleza santa y pura en que fue creado el hombre.