La Gracia de Dios

“Porque no solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”

Estas reflexiones pueden tener un mensaje de interés para todos, sin tener en cuente la nominación congregacional, creencias religiosas o, donde te estés congregando. Porque en todos los lugares de la tierra hay un pueblo escogido por gracia de Elohim que será llamado a tomar el camino de la luz de la verdad en su Palabra.

¿Pero...cuál es la verdad? ¿Porqué en las múltiples congregaciones religiosas hay diferencia de pensamientos y creencias?

Para conocer la verdad es necesario saber con claridad que es la “Fidelidad” y la “GRACIA DE DIOS”.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”

La gracia es el favor eterno y gratuito de Elohim manifestado en la concesión de bendiciones espirituales eternas, dado a las criaturas indignas que no tienen merito propio y por lo cual no se exige compensación, por ser un regalo de Elohim.

Los fundamentos del don de la “GRACIA” pueden ser enmarcados dentro de tres virtudes esenciales:

1. “HUMILDAD”
2. “SABIDURÍA”
3. “FIDELIDAD” 

Estas virtudes son ministradas por el Rúaj Ha-Kodesh, preparando al creyente con sabiduría y entendimiento en la Palabra de Hashem.

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y Yo le resucitaré en el día postrero. 
45 Escrito está en los profetas: “Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí”
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  
2 Este era en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.
4 “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
... 
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”

Si, el Verbo de Elohim el logos, “Meymra” la expresión corpórea física y visible de Dios simbolizado en cuerpo de carne y sangre, la plenitud de la Deidad de Hashem, Is.9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (1Jn1:1-2).

Por lo que dice en Juan 6:51: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”.

Este pan vivo es dulce al paladar para quienes se han arrepentido genuinamente.

Quien no conoce el poder transformador de la Palabra de Elohim no puede afirmar que tiene a Yehoshúa en su corazón con una simple confesión de labios diciendo: yo acepté a Cristo como mi salvador personal, pues es requisito y punto de partida “creer con el corazón para justicia” el apóstol Pablo dice en: Ro.10:10 “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”, entendiendo la justicia bajo la definición que la “Torah” nos da en Dt.6:25 donde dice: “Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de YHWH nuestro Dios, como Él nos ha mandado”.

Por lo tanto, podemos asumir que “sin vivir este proceso de enseñanza o de lavamiento por la Palabra”, la cual es Torah Viviente o el mismo pan de vida que descendió del cielo, estaremos entendiendo erráticamente la gracia de Elohim, y tal error lleva a quienes no han sido lavados por la Bendita Palabra de Hashem nuestro Elohim a un sentimiento de salvación emocional en su propio corazón no arrepentido, convencido que el pecado no se puede dejar sino con la muerte física del cuerpo, como si el sacrificio de Yehoshúa no fuese suficientemente poderoso para cambiar la vana manera de vivir y, ésta desviación doctrinal tiene graves consecuencias eternas como lo vemos en:

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,  27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 
28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.
29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios,  y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?"

En el versículo 29 no se hace referencia al Rúaj Ha-Kodesh, es al espíritu de gracia de Elohim”. De este verso se deduce que el espíritu de gracia actúa en favor de la santificación, proceso al cual tenemos acceso por la preciosa sangre de Yehoshúa HaMashíaj sumada a un libre albedrío cuando se humilla ante la necesidad de ser rescatado del mundo, del pecado y de la muerte espiritual. 

“Este es el pacto que haré con ellos. Después de aquellos días, dice el Señor:  
Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, 17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”

Este pacto está basado y fundamentado en la “Fidelidad”, que permite tener una firme convicción y esperanza en el poder celestial que obra en el creyente para vivir en obediencia a las Leyes, estatutos y mandamientos de YHWH, en el Pacto Renovado encontramos tres preguntas fundamentales que nos dan luz para entender de donde viene ese poder que nos guía a la obediencia:

1. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. (1 Co.3:16-17).

2. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. (1Co. 6:19-20).

3. “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré”. (2 Co.6:16-17).

Si nuestro cuerpo es templo de YHWH no puede ser morada del pecado, el que sufre por la justicia y se aparta del pecado, de la impureza y las vanidades del mundo, recibirá mayores bendiciones en esta vida y en la resurrección.

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.  Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio;  y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”

Al cumplimiento del tiempo vino el Redentor y Salvador como el Cordero perfecto que fue sacrificado y en Él se cumplió el nuevo pacto de redención en su sangre, Yehoshúa el cordero santo, inocente y sin mancha que descendió del cielo para entregarse en sacrificio por el pecado, abrogando las Leyes que ordenaban el sacrificio de los animales y el sacerdocio terrenal que era ejercido por los descendientes de la tribu de Levi.

“Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto"
“Esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto,  
16 no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia,  sino según el poder de una vida indestructible.  
17 Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.
18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia 19 (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
20 Y esto no fue hecho sin juramento; 21 porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.
22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto”

Yahshúa en la primera venida como Redentor y Salvador vino a morir, para pagar el castigo por el pecado de “todo aquel que en Él cree” como lo dice:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”

En la resurrección de Yehoshúa se establece en Él, el sacerdocio santo y perfecto para quienes se han arrepentido de su pecado. 

“Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos”

Se hace de gran importancia conocer a fondo el capítulo siete de la carta del apóstol Pablo a los romanos, este capítulo se compone de tres grandes enseñanzas difícil de entender, así como todas sus epístolas: 

“Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,  16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender,  las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.  
17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos,  no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.  
18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”

El capítulo siete de la carta a los romanos, ha sido mal interpretado por un número considerable de congregaciones, desconociendo la verdad, y por éste error no se reconoce la tibieza espiritual en que vive la iglesia en estos últimos tiempos.

“Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:  
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad;  y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.  
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico,  y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.  
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo;  si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.  
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido,  y me he sentado con mi Padre en su trono.  
22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”

En esta reflexión del tema de la gracia de Elohim, veremos tres grandes enseñanzas que contiene el capítulo siete de la carta del apóstol Pablo a los romanos. 

PRIMERA: Ro. 7:1-6

“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?  
2 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive;  pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.  
3 Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera;  pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.  
4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,  para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.  
5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran  por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.  
6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos,  de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”

El apóstol Pablo habla del matrimonio, esta figura en las sagradas Escrituras nos enseña el amor y la fidelidad de Elohim por su pueblo amado, la casa de Israel, quienes se prostituyeron y fornicaron con otros dioses por lo que le fue dado carta de repudio. Es interesante estudiar el capítulo tres del profeta Jeremías:

“Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel?  Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica.  
7 Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá.
8 Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó”

En las Sagradas Escrituras Mt.15:21-28 encontramos la respuesta que el Adon Yehoshúa HaMashíaj le dio a la mujer cananea, esta mujer no era descendiente del pueblo de Israel pero creía en el poder de la Palabra del Maestro y le pidió que liberara a su hija, que era grandemente atormentada por un demonio, en el versículo 24 dice: “Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Si, Él vino a morir por su infinito amor por la envilecida casa de Israel y, así, cumplir el mandamiento que dice:

“Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.  
2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano,  y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer,  4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de YHWH y no has de pervertir la tierra que YHWH tu Dios te da por heredad"

El Adon Yehoshúa HaMashíaj murió para darle libertad a la repudiada casa de Israel y en la resurrección tomarla nuevamente como su esposa. 

SEGUNDA: Ro. 7:7-23

En esta parte el apóstol habla de su vida en el Judaísmo, antes de su conversión para exaltar el poder la Ley.

”¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. 
8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.
9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.
10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; 11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. 
12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso”

Aquí el apóstol Pablo toma la condición de un discípulo débil para exaltar el poder del evangelio y la Ley que identifica y pone a la luz de la conciencia el pecado.

“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.  
23 Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él”

El apóstol Pablo con autoridad anuncia justa condenación para quienes lo calumnian acusándolo de cometer pecado aún después de su conversión. 

“Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador?  8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?”

“Pero si por mi mentira”, hace referencia antes de su conversión cuando perseguía a los creyentes que se congregaban para escuchar a los apóstoles, acusándolos de cargos basados en la mentira para ponerlos en la cárcel y con falsas acusaciones condenarlos a muerte.

TERCERA: Ro. 7:24-25

“¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?"

De la naturaleza inclinada al pecado, en hebreo Yetzer hará, es decir, el poder del pecado que domina la naturaleza humana y que empuja constantemente a la violación de las Leyes y mandamientos de YHWH.

"Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.
Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”

El ser humano no tiene poder para vencer el pecado, por lo cual nuestra confianza siempre debe estar puesta en el poder de Elohim, el apóstol usa estas palabras para hacer una importante introducción al capítulo ocho.

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  
2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne,  Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;  4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  
5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  
9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.  Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”

Desde los tiempos posteriores a la era apostólica se vive una interpretación privada y personal del Evangelio de nuestro Adon Yehoshúa, ignorando que el don de la “Fidelidad” es el único medio (ineludible), para alcanzar la salvación por “Gracia” de YHWH”.

El hombre por error de entendimiento ha colocado la salvación por gracia en el primer paso que es el renacimiento “para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo”, en esta esperanza somos preparados y fortalecidos en la “Fidelidad” por el Rúaj Ha-Kodesh.

Lo confirma el apóstol Pedro en 1P.1:3-9:

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,  4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,  5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.  
6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,  7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,  8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;  9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas

En el perdón (paso número seis) se manifiesta la Redención en la sangre de nuestro Adon Yehoshúa HaMashíaj para dar entrada al redimido al lugar santísimo traspasando la segunda cortina que está serrada al pecador no arrepentido.

Amado pueblo de YHWH, que nuestro Padre Eterno los fortalezca en la Fidelidad” sabiduría y amor; “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil.2:15).