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Ocho Pasos de ensayo que preparan a la novia para el día de la Boda del Cordero

Testimonio

Mi nombre Manuel José Rincón, mis padres eran campesinos agricultores en el Municipio de Choachí, Cundinamarca, Colombia. En mi niñez mi abuela materna me decía: tiene que ser respetuoso con toda persona, en el lugar donde esté, ayuda en los oficios o trabajos sin esperar que se lo pidan y así se ganará el cariño de las personas, en repetidas ocasiones me decía: “vas a ser muy rico”... esas palabras quedaron en el primer lugar de mi memoria formando una ilusión que me inquietaba y por ello tome la decisión de abandonar el hogar de mis padres a los 12 años de edad ya que no veía posibilidad de estudio y superación en mi vida.

Después de afrontar dificultades, estudié y recibí la licencia de piloto comercial, esta nueva etapa en mi vida me daba la esperanza de cumplir aquello que mi abuelita había sembrado en mi mente; al iniciar mi trabajo como piloto comercial sentía gran temor y preocupación por la responsabilidad sobre la vida de las personas que transportaba. (Lo que manifiesto a continuación... ¿fue un sueño? “O una revelación Divina”): Realizaba un vuelo en condiciones meteorológicas normales, entré en una nube y al estar dentro, ésta se convirtió en un cumulonimbos con presiones de aire muy fuertes alterando así, la presión barométrica, en los instrumentos de vuelo, ocasionando la pérdida en el control del avión y... al instante un rayo marcó una línea de luz y escuché una voz que me dijo: “mira, ese es tu camino, síguelo y cuando estés en dificultades llámame”, el avión continuó en vuelo recto y nivelado, seguía la ruta que marcaba la luz. Entonces, salió de mí ese temor y con éxito en esa nueva fase en mi profesión pasaron los años y ya siendo propietario de dos aeronaves adquirí contratos de trabajo para transportar equipos y personal institucional que ejecutaban los programas gubernamentales de salud y educación para la población indígena asentada en zonas selváticas del Amazonas Colombiano.

Al accidentarse uno de los dos aviones murieron el piloto y uno de los pasajeros que transportaba y entré en una crisis emocional tan fuerte que en mi mente solo había confusión y gran temor por la pérdida del avión y las demandas para cobrar indemnización por las personas que perdieron la vida, después de una semana en la que las noches eran tormentosas por esa gran confusión que había invadido mi mente, una noche vino a mí el recuerdo de aquella voz que me había dicho: “cuando estés en dificultades llámame” y exclamé: “Padre celestial, ten misericordia de mí y ayúdame, entra en mí y quita esto que estoy sintiendo” al instante una mano tocó mi cuerpo, dejándome sin movimiento, sentí miedo...y me pregunté, ¿por qué siento miedo?...¡es Dios quien está conmigo!. Con gran felicidad, paz y gozo, entendí que la riqueza que me había anunciado mi abuelita era celestial y eterna, no de este mundo.

Este supremo llamado, presente a lo largo de toda mi vida, se evidencia durante los años de mi conversión en un constante y esmerado estudio bíblico que no concluye. Con el propósito de difundir un mensaje de construcción, esperanza y resurrección espiritual en la Redención de nuestro Dios, Redentor y Salvador Yehoshúa Hamashíaj.