Tres temas fundamentales para alcanzar el crecimiento y madurez espiritual

1. Reconocimiento del Pecado

El objetivo fundamental es: ¡conocer qué puede cubrir el vacío que naturalmente hay en el interior del ser humano!

Primero debemos entender que dicho vacío fue puesto allí “por el mismo Creador” por una razón de vital importancia: “Él es la solución que debemos buscar”, y hemos de hacerlo a través de una relación intima y personal, de alta significación, para que Su Luz en plenitud llegue a ese vacío diseñado para alojar solamente su Divina Presencia en el Trono de nuestro corazón (Jn.14:23, 1Co.3:16-17,6:19) y, desde allí gobernar todo nuestro ser dando Luz a lo que somos, tenemos y hacemos, lo cual nos permitirá reflejar ese testimonio del poder la fidelidad y el amor de Dios que ilumina al creyente que escucha y vive el verdadero amor de nuestro Elohim (Mt.5:14-16, Fil.2:15.

Algunas personas tratan de cubrir ese vacío con las cosas que el mundo les ofrece, el dinero, el poder, la fama, y muchas más. Y al vivir estas ilusiones, el vacío aún está ahí en su corazón no hay amor, no hay paz y gozo que generen un sentimiento de satisfacción y felicidad, la ansiedad se multiplica manifestándose:

1. El uso de alcohol y drogas.

2. Rebeldía.

3. Depresión.

4. Suicidio, Según la Organización Mundial de la Salud, 350 millones de personas en todo el mundo sufren actualmente una depresión, enfermedad que en sus manifestaciones clínicas más severas puede llevar al suicidio a quien la padece; se estima un millón las muertes al año por esta causa. Son innumerables los casos de personas con inmensa fama y fortuna que caen en depresiones y se acaban suicidando. Estadísticamente es un hecho comprobado que la depresión, el consumo abusivo de drogas y los suicidios están relacionados entre sí y se dan en muchos personajes famosos que aparentemente lo tienen todo para ser felices pero deciden abandonar el mundo de un modo tan absurdo como inesperado. Por lo general, muchos de estos individuos, antes de tomar tan contundente decisión, han confesado a ciertas personas de su entorno sentir un gran vacío en sus vidas y no encontrar el aliciente de un propósito real que les haga contemplar el futuro con esperanza (Nota publicada en la nueva tribuna, Por: Alberto Soler Montage). 

5. Sentimientos de crueldad.

6. Ira, y el deseo de venganza contra un sistema social del cual se sienten diferentes, si, son diferentes porque ese lugar vacio que nuestro Creador diseñó y aparto para Él en todo ser humano, fue invadido por “huestes espirituales de maldad”.


“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”

Navegando por las Sagradas Escrituras veremos qué nos ensaña la Palabra de Hashem, con referencia al reconocimiento o, convicción del pecado:

¿Qué es el pecado?

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley

¿A qué Ley se hace referencia?:

A la Ley de Hashem, pero primero haremos referencia a un conjunto de leyes y estatutos que son delimitadoras del libre albedrio de las personas dentro de una sociedad, la ley es el control externo que existe para la conducta del ser humano.

Las leyes que han promulgado las autoridades en la tierra, tienen de Elohim una ordenanza de cumplimiento que dice:

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  
2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.  
3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.  
5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia”

En las cortes judiciales intervienen tres personas fundamentales en el juicio contra una persona que ha cometido un delito:

1. El juez: según la gravedad del delito cometido por el transgresor, dicta sentencia condenatoria de acuerdo a lo establecido por la ley.

2. El fiscal: que actúa como acusador del transgresor, presenta los cargos y pide la aplicación del castigo máximo de ley.

3. El abogado defensor: Interviene ante el juez y jurados de conciencia para que el acusado sea declarado inocente o, reciba una sentencia mínima.

En la Ley de Hashem hay diferencia, no hay impunidad, Hashem el Legislador y Juez dicto sentencia de muerte al transgresor de sus Leyes, estatutos y mandamientos.

Quien Juzga es la misma Ley según lo manifestó Yehoshúa:

“Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”

Por la Palabra hemos sido juzgados y condenados a muerte. Para quien ha reconocido el pecado y arrepentido de él, el Padre Eterno ha enviado a su Hijo unigénito al mundo a poner su vida por todo aquel que en cree: 

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”

Yehoshúa Hamashíaj como Abogado con poder para poner su vida y para volverla tomar (Jn.10:18) no pidió al Juez supremo la exoneración de la sentencia de muerte para el transgresor, se entrego a muerte de cruz para que la Ley se cumpliese en Él y no en el pecador arrepentido. El Salvador y Redentor Yahshúa HaMashíaj ha pagado con su sangre el precio de nuestra redención, librándonos de la muerte y el sufrimiento eterno.

La desobediencia a las Leyes, estatutos y mandamientos de Hashem es el pecado, Ro.6:23 “Porque la paga del pecado es muerte”, ese es el veredicto del Juez Supremo. La muerte a la que hace referencia las Sagradas Escrituras no es la del cuerpo físico en la humanidad.

Gn.1:26a “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Al haber sido creados a “imagen, conforme a la semejanza” de Hashem, la vida que Él le ha dado al ser humano es eterna así como Él es, esta muerte es espiritual, es la separación, el no poder estar ante Su presencia, la pérdida de los favores de Elohim y el disfrutar del lugar glorioso en que fue puesto originalmente el hombre, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro.3:23).

Adán al desobedecer el mandamiento de Hashem, cometió pecado y fue echado fuera del huerto de Edén:

“Y lo sacó YAHWEH del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.  
24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”

El pecado nos ha separado de la naturaleza divina, santa y pura que recibimos de nuestro creador y Padre celestial. Nuestro Adón Yehoshúa HaMashíaj ha obrado un nuevo nacimiento en el creyente arrepentido al tomar la naturaleza humana heredada del primer hombre (Adán) para llevarla en su muerte al corazón de la tierra, “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mt.12:40) y, en su Resurrección nos ha devuelto la naturaleza santa y pura en la que fue creado el hombre.

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 
4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”

Es posible que alguien pregunte:

¿Quién fue el autor de las sagradas Escrituras?
¿Para qué fue dada la Ley? 

La respuesta está, en las Sagradas Escrituras:

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra"
"Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,  
21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana,
sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”

Hashem nuestro Elohim es el autor de las sagradas Escrituras y es Él, quien da el entendimiento e interpretación en la verdad en una relación personal, intima con cada uno de sus escogidos por gracia.

En las sagradas Escrituras no existe diferencia en cuanto a la gravedad en cada una de las diferentes modalidades del pecado:

“Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.  
11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley”
“Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio;  y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego
27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón

Es importante ver lo que el Diccionario Strong nos dice del significado de la palabra “fatuo”:

¡Complicado... difícil de aceptar!, ¿verdad? si, porque si una persona mata a otra o, a otras, recibe la misma sentencia que el que se enoja contra su hermano.

"Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley,  para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado"

Es imposible para el ser humano vivir en obediencia las Leyes, estatutos y mandamientos de Dios. En la siguiente reflexión (“EL ARREPENTIMIENTO”) veremos, cómo nuestras vidas son guiadas por el poder de Dios en obediencia a estas ordenanzas divinas.

“Muchos son llamados, y pocos escogidos”

Sí, pocos son los que se apartan del mundo y sus vanidades que son temporales y pasajeras, ignorando el llamado divino del “REY DE GLORIA” a ser preparados para recibir una heredad “incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1P.1:4), para los que escuchan y con fidelidad depositan su esperanza en el poder de Hashem que los ha llamado a prepararse para tomar posesión de la heredad prometida en su Reino.

Fuimos puestos en la tierra por un corto periodo de tiempo, con un libre adverdrío para aceptar o, rechazar la bendita Palabra de Hashem que por medio del Rúaj Ha-Kodesh somos preparados para recibir, “eterna salvación”.

Es necesario reconocer la condición original y disponer el corazón para atender al llamado de nuestro Elohim con genuino “ARREPENTIMIENTO”, tema de nuestra próxima enseñanza y del cual, a manera de introducción quiero compartir que la palabra original en hebreo es el sustantivo “TESHUVÁ” que está relacionado con la forma verbal “shuvu” que se traduce como retornar, volverse a, regresar, lo cual nos permite concluir que el arrepentimiento debe no sólo incluir el sentirse mal por haber pecado, sino una acción consciente de regresar a la imagen del Padre que nos creó en santidad, es volver a hallar nuestra identidad íntima con el Padre Celestial soltando y enajenándonos de la naturaleza caída que heredamos del primer Adán.